Vivir sin prisa,
ir creando un algo.
Mezclar y oler los ingredientes
e ir probando.
Llegarán ideas de algún otro,
especias de las que irse enamorando,
aromas de amistades: van y vienen.
Y amigos de buen vino: van ganando
según pasan los años.
Y un día tendrás sal, y todo este tinglado
tendrá sabor
desbordante, permanente,
y habrá segundo plato.
Poco a poco esta cena se irá desgranando.
Y al final de todo quedará el regusto
de todo lo bien hecho, de todo lo guisado.
Irás untando salsas, apurando el vaso.
Y al levantarte de la mesa,
contento, saciado,
mirándome a los ojos pensarás:
la vida es un menú. La vida es como un plato.
Mostrando entradas con la etiqueta Vivir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vivir. Mostrar todas las entradas
2 de junio de 2011
15 de septiembre de 2010
15 | Tú eres pregunta
A Olalla, RMI; paz en medio de noche oscura
Tu eres pregunta,
la única pregunta
que no fue planteada,
la única duda resuelta.
Eres la montaña
para ver horizontes,
la atalaya,
eres luna clara
en medio de la noche,
en ninguna parte.
Aún eres pregunta:
y no sé responderme,
aún no sé decir por qué me amas,
yo, imperfección alada
que viene de una historia,
que carga con mil faltas,
que vive sin vivirte,
que sabe que te busca,
que intuye que no callas…
Son tantos, tantos hombres que te buscan
y no saben ponerte por palabras…
Ahora que me pierdo,
que las olas baten fuerte
mi costa desgastada.
Ahora que me marcho,
que no encuentro salida,
que me alejan de tu abrazo,
sí,
ahora que te sé más cercano,
sólo ahora,
suéname en mil notas,
cántame y enseña
que tú eres lo primero,
que no hay folios, ni saberes,
ni juegos, ni mil cartas
que superen que nos sueñas,
imperfectos, pero en calma…
Tu eres pregunta,
la única pregunta
que no fue planteada,
la única duda resuelta.
Eres la montaña
para ver horizontes,
la atalaya,
eres luna clara
en medio de la noche,
en ninguna parte.
Aún eres pregunta:
y no sé responderme,
aún no sé decir por qué me amas,
yo, imperfección alada
que viene de una historia,
que carga con mil faltas,
que vive sin vivirte,
que sabe que te busca,
que intuye que no callas…
Son tantos, tantos hombres que te buscan
y no saben ponerte por palabras…
Ahora que me pierdo,
que las olas baten fuerte
mi costa desgastada.
Ahora que me marcho,
que no encuentro salida,
que me alejan de tu abrazo,
sí,
ahora que te sé más cercano,
sólo ahora,
suéname en mil notas,
cántame y enseña
que tú eres lo primero,
que no hay folios, ni saberes,
ni juegos, ni mil cartas
que superen que nos sueñas,
imperfectos, pero en calma…
27 de agosto de 2010
10 | Somos juntos
Somos juntos,
porque nos creaste los unos con los otros,
porque nos pediste que juntos pobláramos el mundo.
Hermanos, por ser hijos del mismo Padre,
hermanos, por ser miembros del mismo cuerpo.
Porque nos amas, somos juntos.
Somos juntos,
porque nos diste el don de la fraternidad,
porque nos uniste con el vínculo del amor,
de la caridad, de la entrega.
Porque te diste por nosotros, Jesús Eucaristía.
Por tu cuerpo y por tu sangre, somos juntos.
Vivimos juntos,
porque nos regalaste la misma tierra, la misma creación,
porque nos entregaste las llaves de una casa común
que cuidar. Nos hiciste señores del mundo
y, aún tropezando, lo compartimos.
En el mundo, somos juntos.
Somos solos,
porque nos diste a nosotros mismos.
Un cuerpo y un alma que respetar porque son tuyos.
Mil dones que compartir, que no enterrar.
Somos solos para los demás
y, por esto, somos juntos.
Somos contigo, Dios,
hermano, Padre, Hijo,
Dios espíritu defensor, fuerza eterna que nos llena.
Somos antorcha, zarza ardiendo, suelo que pisas
y deja huella. Somos luz para los demás
y, alabándote, somos juntos.
Y al final del tiempo,
aún seremos, porque no fuimos destinados
a salvarnos solos. Por tu amor, Señor,
que gritamos al viento,
por el regalo de tu Palabra,
porque estamos llamados a allanar tus senderos,
porque nos envías a anunciar y construir tu Reino.
Somos hermanos. Y somos juntos.
porque nos creaste los unos con los otros,
porque nos pediste que juntos pobláramos el mundo.
Hermanos, por ser hijos del mismo Padre,
hermanos, por ser miembros del mismo cuerpo.
Porque nos amas, somos juntos.
Somos juntos,
porque nos diste el don de la fraternidad,
porque nos uniste con el vínculo del amor,
de la caridad, de la entrega.
Porque te diste por nosotros, Jesús Eucaristía.
Por tu cuerpo y por tu sangre, somos juntos.
Vivimos juntos,
porque nos regalaste la misma tierra, la misma creación,
porque nos entregaste las llaves de una casa común
que cuidar. Nos hiciste señores del mundo
y, aún tropezando, lo compartimos.
En el mundo, somos juntos.
Somos solos,
porque nos diste a nosotros mismos.
Un cuerpo y un alma que respetar porque son tuyos.
Mil dones que compartir, que no enterrar.
Somos solos para los demás
y, por esto, somos juntos.
Somos contigo, Dios,
hermano, Padre, Hijo,
Dios espíritu defensor, fuerza eterna que nos llena.
Somos antorcha, zarza ardiendo, suelo que pisas
y deja huella. Somos luz para los demás
y, alabándote, somos juntos.
Y al final del tiempo,
aún seremos, porque no fuimos destinados
a salvarnos solos. Por tu amor, Señor,
que gritamos al viento,
por el regalo de tu Palabra,
porque estamos llamados a allanar tus senderos,
porque nos envías a anunciar y construir tu Reino.
Somos hermanos. Y somos juntos.
01 | Habitaciones
Habitaciones:
vuestros corazones sean
habitaciones para los otros,
salas de estar,
lugares de descanso con un buen sillón
donde respirar, dormir y descansar.
Que seais casa para el que no tiene hogar,
y el alma os sonría
y sonría al mundo.
Templo de Dios:
que vuestro cuerpo sea ahora
templo de Dios para Él,
que os ama.
Que nunca cerréis la puerta
que no apaguéis la zarza ardiente
y el Buen Señor
encuentre en vosotros
donde morar.
Un arbol suave:
vuestra vida es ya un arbol suave
donde algunos nos cobijamos
para mirar al cielo abierto.
Ramas y hojas entretejidas
con la raiz en la alegría
que os da vivir.
Que os da vivir con los demás…
Os necesito:
No es un sueño ni una manía;
os necesito al caminar.
Y necesito vuestra sonrisa
y vuestra mano junto a la mía.
Y dondequiera que vayais
llevadle Él, y Él con vosotros,
jamás os dejará…
vuestros corazones sean
habitaciones para los otros,
salas de estar,
lugares de descanso con un buen sillón
donde respirar, dormir y descansar.
Que seais casa para el que no tiene hogar,
y el alma os sonría
y sonría al mundo.
Templo de Dios:
que vuestro cuerpo sea ahora
templo de Dios para Él,
que os ama.
Que nunca cerréis la puerta
que no apaguéis la zarza ardiente
y el Buen Señor
encuentre en vosotros
donde morar.
Un arbol suave:
vuestra vida es ya un arbol suave
donde algunos nos cobijamos
para mirar al cielo abierto.
Ramas y hojas entretejidas
con la raiz en la alegría
que os da vivir.
Que os da vivir con los demás…
Os necesito:
No es un sueño ni una manía;
os necesito al caminar.
Y necesito vuestra sonrisa
y vuestra mano junto a la mía.
Y dondequiera que vayais
llevadle Él, y Él con vosotros,
jamás os dejará…
Suscribirse a:
Entradas (Atom)