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20 de agosto de 2013

27 | Cosas que hago para no echarte de menos


Tengo
guardado en un cajón
un papel donde he dibujado
mil regalos que al caminar
esta vida me ha ido dejando.

Miro
las cajas por llenar
y otras tantas que no he encontrado.
Mirando mi historia
podré adivinar
si tu historia me han regalado.

Vengo
a guardar el Sol
y a envolverlo en papel regalo
porque quiero que puedas sentir
cada rayo tocando tus manos.

Traigo
banderas de color
verde, azul, naranja; y un cuadro
donde puedo volver a enmarcar
cada año que hemos caminado…

Canto
conjugando en futuro
cuento
otro y otro cuento:
envuelto en la Historia
va oculto un secreto,
van vidas, y sueños.

Y cuando avanza el día,
cuando no queda tiempo
sólo queda un susurro:
te echo de menos...

27 de agosto de 2010

04 | Varear el olivo

A Miguel. A Sergio. A mis amigos. A los jóvenes que Dios me cruza en el camino…


Varear el olivo significa que os quiero:
que comparto mi casa, mi leche, el destino…
Mi techo y mi todo.
Y si el sol no os alcanza os ofrezco sosiego,
una manta, o la luz que me quede.
El calor de la hoguera o un abrazo de amigo.
Si el viento sopla en contra
os ofrezco el cariño, el sabor del cocido
o un cachito de cielo (mejor compartido).

Varear el olivo significa que el campo
es sembrado por todos
y, dados de la mano, nacerá mejor trigo.
Si venís desde lejos, veréis una llama:
os espero, ilumino el camino que queda de andar.
Voy delante, o al lado, o detrás,
donde sea preciso.

Varear el olivo significa que os quiero,
que os quiero y os quiero
y estaré siempre ahí, esperando,
tranquilo, el momento o el sitio
en que necesitéis
que os extienda en el suelo
un lugar firme donde pisar:
un amigo.

03 | Por si no vuelves

A Sergio y Olalla


Por si no vuelves, te contaré una historia
del que encontró un tesoro y dejó todo.
Viajó buscando el Sol, y lo encontró.
Y bajo el sol, la felicidad,
como un arroyo,
regaba campos.
Por si no vuelves
te contaré que, a veces, lloro
de una alegría que va muy dentro,
porque me acuerdo
de lo vivido juntos.
Y porque sé que nos reímos
y que también
bajamos a pescar a aquel arroyo.

Por si no vuelves
he de contarte
que aún le rezo
para pedirle que estés aquí.
Que, bien o mal, te necesito cerca
para reñírte o que me riñas,
para volver a sonreír.

Pero si vuelves
o si no vuelves
aquí estaré:
brazos abiertos,
mano tendida,
sonrisa limpia.
Y el corazón, agradecido
me hará saber que estás aquí.