Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid. Mostrar todas las entradas

11 de febrero de 2013

25 | Bajo la lluvia


Esta vida sucesión de encuentros de la que estamos hablando este año se va construyendo a través de momentos compartidos con mucha gente. Y a lo largo de esta mañana y esta tarde mi mente (y un trocito de mi corazón también) me han llevado sistemáticamente a una tarde de agosto de hace casi dos años…
En Cuatro Vientos (a las afueras de Madrid) dicen que éramos más de dos millones de personas los que asistíamos a la Vigilia de la JMJ con el Papa. Inocentes nosotros, felices entre la tierra y las guitarras y los cantos, la lluvia hizo acto de presencia. No fue una ligera lluvia de verano, no, fue una tormenta de las que hacen época.
Benedicto, en el centro del escenario, fue conminado varias veces por asistentes, clero regular y secular, obispos varios, algún cardenal y cortesanos varios, a abandonar el escenario y resguardarse en las partes privadas de las instalaciones.

Se quedó.

Sabe el buen Padre que no soy nada papista/obispero. Pero admiro a todos los que tienen la vocación de Pastor, son llamados por Dios a ese ministerio y lo cumplen. Benedicto XVI (que supuso para muchos una decepción en aquel abril de 2005, porque era la vieja guardia) ha cumplido bajo la lluvia, ha cumplido barriendo y limpiando lo que otros habían dejado pasar, ha pedido perdón por los errores, ha acompañado a los jóvenes (aunque nunca fue de macro fiestas, no es su estilo), ha vivido desde sus 80 y varios anclado a una realidad en la que la Iglesia parece no tener hueco.

Y anclado a esa realidad, después de un pontificado con sus luces y sus sombras (todos tenemos luces y sombras en nuestra vida), dice que se va, y que se va porque su cuerpo no le deja estar a la altura de lo que este ministerio exige. Anclado a la realidad, se retira para orar y para servir a la Iglesia desde otros lares.

Queda un buen sabor de boca, de un profesor que tuvo mano firme (en lo bueno y en lo malo) y que, para mí, es ese querido abuelo que aquella noche se quedó con nosotros bajo la lluvia.

Gracias.

27 de agosto de 2010

09 | Si me fuera

Después del accidente aéreo de Madrid, ante la muerte...


Si me fuera
quiero que sepas que te quiero,
que no guardo rencores o miserias,
que la vida me dio lo que buscaba
y tú estabas en ella.
Si me fuera
porque el destino lo fijó
o Dios lo quiso
o si el viaje se truncó en la salida,
no estéis tristes, no miréis atrás llorando,
que el camino que hay delante os necesita.

Ya me he ido,
una cálida tarde de verano,

Ya me he ido,
no sé cómo pasó
ni quién lo quiso.
Os abrazo.
Llorad para cerrar la herida.