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30 de julio de 2014

28 | Cuando decidí ser de fuego lento


Soy de puchero (en vez de hamburguesa),
soy de creer que las cosas son lentas
y lo imposible solo tarde un poco más…
Soy de esta tierra, y pongo una mesa
que guarda hueco para cosas pequeñas:
ponte a mi lado y comparte mi pan…

A fuego lento y dándole vueltas
hoy he pensado: “sería una pena
que todo esto se quedara aquí”.
Por eso creo que al servir la cena
contigo quiero ser la carta entera,
cambiar el mundo y hacerte sonreír…

Grito.
Miro al cielo:
tus estrellas dan luz a este invento.
Que yo tu voz oiré desde lejos,
eres mi postre y mi plato primero,
la mesa puesta, sentados por ti.

Miro tu carta y me siento feliz…

27 de agosto de 2010

06 | Dame tu mano de guitarra

Dame tu mano de guitarra para, agarrado a Ti,
cantar a todos los hombres que eres posible.
Dame mil manos de colores para construir,
para construirte y reinventarte cada día,
para saberte cerca, cercano, humilde…
Confío en ti, y nada ni nadie lo cambian.

Dame tu voz de zarza ardiente para gritar,
para gritar tu Palabra, para poner en mi voz
tu sabiduría, para despertar al que dormía
y ahora vela, esperándote.
Dame tu gracia, dame tu abrazo, dame la vida
para entregarla.
Confío en Ti, ni el tiempo ni el espacio lo cambian.

Dame tu olor de gran casa, dame tu calor
para abrigar al que camina a la intemperie.
Dame tu fuego, el que me arde dentro,
el me llama y nos llama a salir de aquí,
a ir por desiertos, veredas y ríos,
cantando, de nuevo, que me sedujiste
y me dejé seducir, para decirles que
confío en Ti, ni mil caídas lo cambian.

Dame brazos, que hacen falta, para levantar
piedra a piedra, un templo nuevo,
lejos de palacios y catedrales, cerca del pueblo.
Dame las llaves como a Pedro, pero para abrir cadenas,
para dejar aquello que nos ata, para ser libres,
libres para amar, libres para sentir, libres para servir.
Confío en Ti, ni siquiera las dudas lo cambian.

Dame tu risa, para compartirte, para tocarte en los demás,
para sentirte.
Confío en Ti porque voy ciego, porque te necesito,
porque me haces caminar, porque vas al lado,
y te siento.
Confío en Ti porque te veo.

02 | 29 de enero

Se va colando el frío
entre los dedos.
Los niños llenan el Patio.
Suena una canción,
pasea un baile,
se escucha una voz
pidiendo paz.

Entra en calor
el alma, el cuerpo…
Todos cantan
‘no sabemos si seremos’,
bailan al calor de la Palabra,
ríen, saltan, dan palmas…

Y otros van corriendo:
llegan tarde a una vigilia…
Ya no hay preocupación,
estás con ellos
y todo sale bien.

Trajiste la alegría un mes de enero.

Sigues aquí, entre nosotros.

Te queremos.